cine
El cine constituye un medio de gran valor educativo por varios motivos. El primero, porque conlleva la ejecución de unos ritos muy atractivos para los más pequeños como ir acompañado –de padres, amigos o pareja, según la edad-, comprar la entrada e incluso puede que golosinas, quedarse a oscuras, contemplar unas imágenes impresionantes y escuchar unos sonidos envolventes, etc. Quienes van al cine están predispuestos muy favorablemente y, algo más importante, están dispuestos a prestar atención.
En segundo término, la mayoría de las ocasiones asistimos a la narración de historias, conocemos personajes con los que nos identificamos o todo lo contrario, esto es, con personas cuyas vidas no nos son indiferentes. Desde que el hombre es conocido como tal, no hemos dejado de buscar y conocer otras vidas, reales o ficticias, para conocernos, para orientarnos, para sentir, para pensar, para soñar, etc. El cine puede ayudarnos a ampliar nuestro horizonte vital.
Tanto el primer aspecto como el segundo favorecen la vivencia de una experiencia que, si es acertada, puede conseguir una interiorización y una permanencia mucho mayor que la que ofrece la televisión. Puede conseguir incluso establecer modelos o referentes, esos héroes tan necesarios para los más pequeños. Sólo hemos de acertar a la hora de seleccionar las películas y saber sacarles el máximo provecho.
|